Orlando by Virginia WoolfMy rating: 4 of 5 stars
Cuando a Paul B. Preciado (nacido Beatriz), filósofo burgalés le preguntaron por qué no escribía su autobiografía respondió que ya lo había hecho Virginia Woolf al escribir el Orlando hace casi cien años. En el pasado festival de Berlín, su película documental “Orlando, una biografía política" ha sido muy bien recibida por la crítica.
Woolf es una mujer más o menos de la generación de mi bisabuela a la que su posición económica, amistades, inteligencia... le permitiieron vivir una vida libre de prejuicios y ser una adelantada a su tiempo. El libro plantea cuestiones de rabiosa actualidad, en relación a lo que significa ser hombre o mujer, la identidad de cada cual al margen del sexo con que nace... la posibilidad de no sentirse identificado con ningún sexo o con los dos, etc. etc. etc. Un canto a la libertad. Y una invitación a la reflexión.
Se publicó en 1928 en la propia editorial del matrimonio Woolf. Parodia las biografías victorianas, plagadas de datos y fechas (género por el que los ingleses son famosos. García Márquez decía que un escritor no es famoso hasta que un escritor inglés le hace una biografía).
El tiempo y el género, en esta novela, son totalmente relativos, flexibles. La protagonista vive casi cuatro siglos, y antes de 1914 se reencuentra con personajes que conoció en el período isabelino.
Cuestiona lo que significa ser hombre o mujer. Deja claro al principio que era un hombre. Se quita la importancia al género y muestra lo ridículo de las convenciones sociales que discriminan en función del género.
Aborda otros temas como la homosexualidad o la transexualidad. El cambio de hombre a mujer lo toma como algo natural, no dramatiza, lo asume… su identidad es la misma, es la misma persona, solo ha cambiado su sexo. Independientemente del género, la identidad es la esencia, es lo más importante, por eso no importa verse como una mujer, … lo grave es cuando se enfrenta a la sociedad y a las limitaciones que esta le impone como mujer, solo por tener cuerpo de mujer, aunque sea la misma persona… ya no puede tener propiedades si no está casada, tiene que llevar ropajes incómodos… Ahora tiene que ser delicada, sumisa, arreglarse… están en peligro sus propiedades y títulos…
Muestra lo que es meterse en la piel de alguien que sufre discriminación, pues se da cuentas de cosas que cuando era hombre no se había dado cuenta, y no por falta de voluntad… "Recordó cómo de muchacho había exigido que las mujeres fueran sumisas, castas, perfumadas y exquisitamente ataviadas. Ahora deberé padecer en carne propia esas exigencias, pensó, porque las mujeres no son, a juzgar por mí misma, naturalmente sumisas, castas, perfumadas y exquisitamente ataviadas. Solo una disciplina aburridísima les otorga esas gracias sin las cuales no pueden conocer ninguno de los goces de la vida. Hay que peinarse, pensó, y eso solo me tomaría una hora cada mañana, hay que mirarse el corsé, hay que lavarse, empolvarse..."
LIBERTAD. No pierdas el tiempo escuchando lo que te imponen, vive tu vida como quieras vivirla, parece decirnos, hasta extremos imposibles, como es vivir más de tres siglos.
Le gusta leer, pero eso no está bien visto para la nobleza, pues el mal de la lectura podría adueñarse de él, e incluso llegar a algo peor, el mal de la escritura, cosa que le sucedió. Le decían que dejara los libros a los tullidos y a los moribundos, pero "todo el oro del Perú no puede comprarle el tesoro de una frase bien hecha".
Green, uno de los personajes, el poeta-crítico solo elogia las obras del pasado, y al principio rechaza sus poemas, pero al final de la historia cuando se reencuentran, le encantan, tal vez porque ya son del pasado… Invita a los escritores a no hacer caso de los críticos, que solo aceptan lo pasado, invita a ser libres…
Se inspira en Vita, su novia de la que estaba totalmente enamorada. Al parecer Vita se lamentaba de no haber nacido hombre, era mucho más vital, tenía energía, mientras que Virginia Woolf era más calmada. Vita y Orlando tienen en común que son aristócratas, caprichosas, llevando una vida entre algodones… se ve desposeída de su herencia por ser mujer, es apasionada de la lectura, escritura y poesía… A ella le dedica Virginia Woolf esta novela. Escribe el Orlando para consolar a Vita, dicen algunos.
"Son los trajes los que nos usan y no al revés, podemos imponerles la forma de nuestro brazo, de nuestro pecho, pero ellos forman a su antojo nuestros corazones, nuestras lenguas, nuestros cerebros... No hay ser humano que no oscile de un sexo a otro y a menudo solo los trajes siguen siendo varones y mujeres, mientras que el sexo oculto es lo contrario del que está a la vista."
"Probó a ponerse un anillo, pero no pudo dormir y ni siquiera pudo escribir, así que pensó que no le quedaba más remedio que someterse al Espíritu de la Época y elegir un marido."
"El espíritu del siglo diecinueve le era muy antipático... se sintió derrotada como nunca se había sentido. Es probable que el espíritu humano no tenga asignado su lugar en el tiempo: unos nacen de este siglo, otros de aquel, y ahora que Orlando era una mujer hecha y derecha de treinta y uno o treinta y dos años las líneas de su carácter estaban firmes y era intolerable que las desviaran".
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