La hora de los depredadores (Los Tres Mundos) by Giuliano da EmpoliMy rating: 5 of 5 stars
Un excelente libro para comprender algo mejor el mundo en el que vivimos, la incertidumbre y los retos a los que se enfrenta. Dice el autor que el objetivo del libro es “captar los estertores de un mundo que se hunde en el abismo y el frío control de otro que toma su lugar.”
Copio aquí algunos de los textos que más me han llamado la atención:
La guerra está otra vez de moda, los dirigentes que la invocan ganan elecciones. En los últimos 5 años, los gastos en armamento han aumentado un 34 % en todo el mundo. Incluso en Europa, la dulce Europa, quién quiera que se atreva a apelar a un esfuerzo diplomático, es puesto en la picota, arrojado a las mazmorras de la historia, junto a los dirigentes admirados hasta hace poco, las Merkel, los Prodi, acusados actualmente de ingenuidad o, peor aún, de cobardía frente a la inexorable dureza del mundo.
Sabemos por la historia militar que cuando las técnicas defensivas progresan más rápido que las ofensivas, las guerras son más escasas.... Hoy, el ataque cuesta mucho menos que la defensa... para abatir un dron de 200 dólares se necesita un misil Patriot de 3.000.000... un sintetizador de ADN que crea patógenos mortales nuevos cuesta veinte mil dólares. El último módulo de ChatGPT comprende un aumento del riesgo de que la IA se use para crear armas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares, lo que no ha impedido a Open AI comercializar el producto, sin que ninguna autoridad reglamentaria haya puesto objeción alguna.
... el nuevo presidente estadounidense se ha puesto a la cabeza de un séquito de variopintos autócratas desacomplejados, de conquistadores de la tecnología, de reaccionarios y conspiradores impacientes por pelearse. Una era de violencia sin límites se abre frente a nosotros, y, como en tiempos de Leonardo, los defensores de la libertad parecen estar especialmente mal preparados para la tarea que les espera.
Los que pensaban que el trumpismo no era más que un paréntesis, un accidente de la historia, se han equivocado.
Cuando la competición política ocurría en el mundo real, las reglas, los límites... estaban fijados en cada país. Pero cuando pasó a ser telemática el debate público se convirtió en una batalla campal en la que todo está permitido y cuyas únicas reglas son las de las plataformas. Así, el destino de nuestras democracias se juega cada vez más en una especie de Somalia digital, un estado fallido a medida parlamentaria dominado por la ley de los señores de la guerra digital y sus milicias.
Si a mediados de la década de dos mil diez, los partidarios del Brexit, Trump y de Bolsonaro, podían parecer unos grupos marginales, hoy, la situación se ha dado la vuelta. El caos ya no es el arma de los rebeldes, sino la marca de los más fuertes...
No existe prácticamente ninguna relación entre el poder intelectual y la inteligencia política, el mundo está lleno de personas muy inteligentes, incluso entre los especialistas, los politólogos y los expertos, que no entienden absolutamente nada de política, mientras que un analfabeto funcional como Trump puede alcanzar una forma de genio por su capacidad de ir al unísono con el espíritu de los tiempos …
... en el fondo no es nada más que la vuelta a la normalidad, la anomalía ha sido el corto periodo durante el que se creyó embridar la sangrienta búsqueda del poder mediante un sistema de reglas…
Como dice Milei, ¿Cuál es la diferencia entre un loco y un genio? El éxito. Solo cuenta el resultado. De ahí el credo de los borgianos, compartido hoy por la mayor parte del pueblo, que ha dejado de considerar las reglas como una garantía de su libertad y empezado a percibirlas como un gigantesco fraude, por no decir un complot de las élites para oprimirlo.
... las plataformas online no son un escaparate del mundo sino espejos de feria que deforman la realidad hasta el punto de hacerla irreconocible, con el objetivo de adaptarla a las expectativas y prejuicios de cada uno de nosotros.
Las nuevas élites tecnológicas, los Musks y Zukerberg no tienen nada que ver con los tecnócratas de Davos... Su filosofía de vida no se basa en la gestión competente de lo que ya existe, sino en las tremendas ganas de cargárselo todo... Se han entrenado moviéndose rápido y rompiendo las cosas, según reza la divisa de Facebook...
Pese a que el cielo se ha derrumbado sobre sus cabezas, la mayoría no ha comprendido aun lo que les ha ocurrido ... quizá están esperando todavía a un De Maistre que les advierta, como a la marquesa de Costa: hay que tener el valor de reconocerlo, señora, durante mucho tiempo no hemos entendido nada de la revolución de la que somos testigos. Hemos creído que es un mero acontecimiento. Estábamos en un error, es una época.
,... la IA no se complica con reglas ni procedimientos, nadie, ni siquiera sus creadores, sabe cómo toma sus decisiones. Lo único que cuenta es el resultado -el éxito, diría Milei- cualquiera que sea la manera de conseguirlo...
El gran dilema que estructuró la política en el siglo 20 es la relación entre el estado y el mercado: qué parte de nuestra vida y del funcionamiento de nuestra sociedad debe estar bajo el control del estado y que parte debe dejarse al mercado y a la sociedad civil. En el siglo 21 la escisión clave es entre el ser humano y la máquina.
. Para que el reinado de la IA llegue, es necesario sustituir el conocimiento por la fe.
A la pregunta ¿Llegará un día en que las IA puedan explicar cómo toman ellas mismas sus decisiones?, los tecnólogos responden que eso no sucederá jamás, que los modelos se mostrarán fiables, dignos de confianza, y que con eso bastará.
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